Por

Paula Cantó

El amor por las chucherías es común, pero los nombres por los que nos referimos a ellas son tan variados como para desatar guerras en defensa de la infancia. Es como debatirse entre decir 'fiso' o 'celo', pero con algo que nos toca más el corazón. Al fin y al cabo, son bonitas, dulces y nos poníamos hasta arriba de ellas cuando la operación bikini aún ni nos sonaba. Las golosinas llevan años en nuestra vida, pero seguimos siendo incapaces de ponernos de acuerdo a la hora de nombrarlas.

El amor por las chucherías es común, pero los nombres por los que nos referimos a ellas son tan variados como para desatar guerras en defensa de la infancia. Es como debatirse entre decir 'fiso' o 'celo', pero con algo que nos toca más el corazón. Al fin y al cabo, son bonitas, dulces y nos poníamos hasta arriba de ellas cuando la operación bikini aún ni nos sonaba. Las golosinas llevan años en nuestra vida, pero seguimos siendo incapaces de ponernos de acuerdo a la hora de nombrarlas.